Casi doscientos cincuenta autores han publicado un estudio sobre cómo cambiar las creencias y comportamientos en relación con el cambio climático, de manera que las estrategias de refuerzo de la motivación ayuden a mejorar el gravísimo problema de la acción humana sobre el clima de nuestro planeta. Para ello los investigadores han contado nada menos que con alrededor de 60.000 participantes de 63 países de todo el mundo (y no solo los de mayor nivel económico y educativo, como es lo habitual en este campo). Como era de esperar, los resultados del estudio sugieren que el impacto de las intervenciones conductuales sobre el clima varía en función del público y de los comportamientos que se pretende modificar o fomentar. Como también era de esperar, la preocupación por el medio ambiente está muy extendida a nivel global, pero ya es otra cuestión cuando se trata de reforzar las creencias y el compromiso, así como de llevar a cabo conductas que se supone positivas para la mejora de la estado ambiental. En general, el efecto de las intervenciones ambientales propuestas fue escaso. Al parecer, lo que más efecto tiene en las personas no es tanto lo que otras piensan o hacen sobre la emergencia climática, sino las consecuencias inmediatas en su territorio (incendios, sequías, inundaciones, escasez de alimentos, olas de calor, etc.) y la situación a la que, previsiblemente, tendrán que enfrentarse sus hijos.

Imagen: Val Rimang en Pixabay

Fuente: Vlasceanu M. et al. “Addressing climate change with behavioral science: A global intervention tournament in 63 countries.” Science Advances 2024.